Sincerar los sentimientos negativos ante los niños es positivo

Sincerar los sentimientos negativos ante los niños es positivo

Sincerar los sentimientos negativos ante los niños es positivo

Sincerar los sentimientos negativos ante los niños es positivo. Familia y sociedad.

 

Como padres, solemos tender a ocultarles a nuestros hijos nuestras angustias y preocupaciones, tratando que su infancia se conserve en una “burbuja” sin nada malo a su alrededor. Sin embargo, aún los más pequeñitos se dan cuenta de que algo pasa en el hogar, y una actitud negadora solamente les da más incertidumbre y temor.

Un estudio muestra que esconder los sentimientos negativos puede afectar al bienestar de los padres y la relación con los hijos. Esto significa que no se debe disimular por completo los sentimientos negativos de los padres, aunque tampoco hay que atemorizarlos. Lo mejor es adaptar el mensaje al niño, dejándole saber todo lo que nos pasa a los padres, en palabras que ellos puedan comprender.

Cuanto los padres aprender la manera de transmitir sus preocupaciones a los niños, ellos tendrán la tranquilidad de comprender lo que está sucediendo, se sienten parte del núcleo de familia en el que están. Y por imitación, adquieren una invaluable herramienta para la vida: aprenden a manifestar lo que les pasa, a hablar de sus sentimientos, una virtud que cada vez más expertos señalan como clave en la vida para cosechar buenas relaciones con los demás.

Si tenemos un mal día, si estamos nerviosos o estresados, si algo nos preocupa, no está bien decirles que “no pasa nada”, hay que explicarles que uno puede tener un mal día, y que es normal y válido no sentirse bien.

Más allá de que deseamos transmitirles a los niños siempre una actitud positiva – que es importante –, debemos normalizar que a veces nos sentimos de manera diferente. «Los padres pueden experimentar emociones que son incongruentes con aquellas que desean expresar a sus hijos», señalan los autores de este estudio, pero aún así lo mejor es transparentar todo con los hijos, y ponerlo en palabras sencillas para que ellos puedan comprender.

¿Por qué es tan importante ser sinceros con los hijos? Porque cada vez que les mentimos a nuestro hijo o nuestra hija, lesionamos la confianza que el niño deposita en nosotros. No menos importante, dejamos pasar una oportunidad de enseñarle cómo debemos enfrentarnos a circunstancias incómodas o dolorosas, y que la manera de resolver problemas es hablando con los demás y confiando.

La mutua confianza es uno de los pilares básicos, y esta confianza se asienta en que todos los miembros de la familia, incluidos los niños, sepan que los demás no les van a mentir. Eso hará que ellos mismos recurran a sus padres ante cualquier adversidad, pues saben que les dirán siempre la verdad y que los problemas no los agobian sino que allí estarán para resolverlos juntos. Además, los niños desde temprana edad pueden ser tremendamente solidarios con sus padres, es emocionante verlos asumir lo que pueda estar sucediendo y al sentirse integrados, contribuyen desde su lugar a solventar la situación.

En cambio, si sabe o sospecha que no le están diciendo la verdad, lo más probable es que se guarde sus preocupaciones para sí mismo, o las comparta con personas ajenas a la familia, perdiendo una valiosa oportunidad de educar a nuestro pequeño en los valores que creemos más adecuados. Y es más, podríamos dejarlo desprotegido ante situaciones graves si no confía en que lo comprenderemos y si no generamos un espacio para que hablen de lo que les sucede.

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