Cómo protegerse de un pasivo-agresivo

Hay personas que son directamente agresivas, hasta violentas, que tienen una manera de ser y expresarse que es claramente confrontativa. Esos son fáciles de identificar, y también nos ponen las cosas fáciles para defendernos, pues basta con alejarse o confrontar también, dependerá de cada persona y de las circunstancias.

Pero existe otra clase de personas que logran hacernos sentir mal con frecuencia, que hacen que nos sintamos insultados, agraviados, juzgados injustamente. Sin embargo, tienen la habilidad de plantear las cosas de tal manera que no nos dejan lugar a defendernos, pues si lo hacemos, rápidamente nos tildan de exagerados, de que malentendimos, de que lo dicho fue con buena intención. Eso es una persona pasiva-agresiva.

Y podemos aprender herramientas de comunicación asertiva para protegernos de ellos, llevarnos mejor, alejarnos elegantemente o al menos no sentirnos mal ante sus sutiles embistes.

 

Cómo protegerse de un pasivo-agresivo

Un comportamiento pasivo-agresivo es aquel que de manera indirecta, ambigua, no evidente, camuflada bajo un supuesto “consejo”, “halago”, “comentario espontáneo”, lisa y llanamente nos ataca. A veces, es la indiferencia la manera de presentarse un comportamiento pasivo-agresivo, por ejemplo si le estamos contando a alguien algo que es importante para nosotros, pero vemos que nuestro interlocutor no tiene el más mínimo interés en lo que le estamos diciendo. La persona que recibe esta agresión verbal por lo general queda descolocada, sin saber qué decir, tragándose la bronca, y con una enorme sensación de impotencia que crece con el paso de las horas y días, mientras se piensa “por qué no le dije…”.

“No sé por qué no le caes bien a nadie si a mí me pareces un encanto”, “por fin te arreglaste ese pelo”, “¿puedo decirte algo sin que te enojes?”, son algunos ejemplos aunque a veces son las actitudes más elocuentes que las palabras, como dirigir la conversación hacia otras personas en un grupo, ignorando y dando la espalda. También es una manera de adoptar una actitud pasiva- agresiva realizar una tarea que se ha encomendado mal o tarde, sin negarse directamente a hacerla, pero haciéndola mal o fuera de tiempo. La broma y la ironía son otras herramientas de los pasivos-agresivos, pues en cuanto intentes ofenderte, dirán “pero si es tan sólo una broma”.

Si bien todos podemos tener una actitud así alguna vez, hay personas que característicamente reaccionan de esta manera. En su caso, se trata de personas con baja autoestima que por temor, pudor o falta de recursos para comunicarse, eligen expresar su malestar, enojo, frustración, celos, envidia o hastío de esta manera. No saben manejar sus sentimientos negativos y entonces adoptan estas actitudes. No son capaces de hablar con franqueza de aquello que no les gusta o les molesta, a veces ni siquiera son conscientes de su agresión. Tienen una imagen de ellos mismos como de “buenas personas” y consideran que confrontar directamente no está bien, entonces lo hacen indirectamente.

La forma entonces de repeler esta agresión encubierta es poner en evidencia lo manifestado sutilmente. La idea no es confrontar, pues si lo hacemos con enojo, la persona alegará que exageramos, que reaccionamos en forma desmesurada, se pondrá en víctima y seremos nosotros quienes estaremos en falta. Sin emitir juicio de valor, hay que exponer el mensaje indirecto. Por ejemplo: “¿a qué te refieres con que no le caigo bien a nadie?”, “¿piensas que mi pelo está siempre desarreglado?”, “si me preguntas si voy a enojarme, es porque lo que dirás me dará motivos”, “¿te interesa lo que te estoy diciendo?”, y así. Sin perder la calma, casi como si fuésemos un espectador externo, no dejamos que pase por alto el mensaje sutil. Nos limitaremos a ser como un espejo que le devuelve el reflejo de su comportamiento.

Un punto a favor en este tipo de situaciones, es que como estas personas suelen verse a sí mismas como “amables” e “incapaces de lastimar u ofender”, al verse expuestos rápidamente retroceden, no suelen confrontar. Basta con que pongas en evidencia su agresión de manera tranquila para que los descolocados sean ellos.

Algunas cualidades que te ayudarán a ser asertivo con los pasivos-agresivos:

Serenidad exterior: es importantísimo mantener un tono de voz neutro y calmo, y una actitud igualmente relajada, si sientes que no lo lograrás, mejor espera a otra oportunidad.
Firmeza en tus afirmaciones: si es necesario usa la repetición. La persona se sentirá expuesta y tratará de evadir el tema.

No permitir que te desvíen del tema principal: mantenerte en “aquello que te ha llamado la atención”, no permitas que la otra persona cambie de tema o intente salir con cualquier otra cosa, concéntrate en el aquí y ahora.

Paciencia: el comportamiento de la persona será esquivo, tratará por todos los medios de no verse expuesto, pues no está preparado para reconocer ante nadie, ni siquiera sí mismo, que tiene sentimientos negativos que necesita expresar.

Realismo con los resultados: no esperes grandes reconocimientos, ni que la persona admita que fue pasivo-agresivo contigo, lo que persigues es que si alguien tiene estas actitudes de forma recurrente y logras ponerlo en evidencia unas cuantas veces, buscará otras personas para descargar su frustración.

Tolerancia: cuando dejes de permitir que te falten el respeto con este tipo de comentarios desafortunados, es posible que esta persona deje de mostrarte el aprecio que antes te manifestaba para castigarte. No te alteres, lo importante es que dejes de recibir sus agresiones, no “corregir” a esta persona, pues eso es imposible.

Por último, te dejamos un link a una página donde encontrarás diez ejemplos de frases y situaciones pasivo-agresivas, que te serán de utilidad para identificarlas mejor.

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