Cómo preparar a los hijos para la llegada de un hermano

Cómo preparar a los hijos para la llegada de un hermano

Cómo preparar a los hijos para la llegada de un hermano

Cómo preparar a los hijos para la llegada de un hermano. Familia y costumbres.

 

Para los niños, recibir a un nuevo hermano en la familia representa un torbellino de emociones, que van de la alegría a la ansiedad, pasando por los celos y la tristeza por cierto lugar o cierta exclusividad perdida. Ayudarlos a transitar este camino a pesar de su inmadurez emocional, es otra ardua tarea que se suma a los padres. Compartamos algunas reflexiones al respecto.

Es importante darle tiempo al hermano mayor para procesar la noticia. La naturaleza es sabia y nos regala nueve largos meses del embarazo para que toda la familia tenga tiempo de asimilar la novedad. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la percepción del tiempo en niños – y más si son pequeños – es diferente, y que el embarazo puede hacérseles demasiado largo, así que lo primero que hay que hacer es encontrar un punto intermedio de tiempo para comenzar a dar la noticia.

Lo mejor es hablar con lenguaje claro, para que el hermano mayor sepa con qué se va a encontrar. Decir “vas a tener un hermanito para jugar” y luego encontrarse con un recién nacido que apenas duerme y se alimenta, puede ser decepcionante para ellos.

Es buena idea apoyarse en diferentes recursos como cuentos que narren la llegada de un hermano, historias con muñecos, también es útil mostrarle fotos de cuando estuvo en la panza de mamá y cuando era bebé. Siempre dependiendo de su edad y de lo que pueda comprender, lo importante es darle a conocer la noticia poco a poco, sin sobrecargarlo de información.  Hay que darle lugar además, a que surjan algunas preguntas y responderlas de la forma más clara posible.

Las reacciones son variadas, desde pequeños que se entusiasman y esperan al nuevo bebé con ilusión a otros que se enojan, pasando por la indiferencia y una situación de gran apego con la mamá.

Como cualquier situación desconocida, el niño experimenta gran incertidumbre que puede manifestarse con cambios en la conducta, como mostrarse más irritable, desobediente, más demandante o con más berrinches.

Puede esperarse también algunos cambios en el patrón del sueño como más despertares, también en la alimentación como negativa a comer o a ingerir determinados alimentos, alteraciones en el patrón de esfínteres o en el lenguaje.

Ante estos casos, los padres deben recurrir a una dosis extra de paciencia y ofrecer toda la contención que puedan, logrando validar y calmar su angustia.

Es un buen plan tratar de involucrar al hermano mayor en la llegada del bebé, participando de los preparativos, de organizar la cuna, la ropita, los elementos de higiene, conversando con él sobre cómo será el uso de cada uno de ellos y haciéndolo partícipe de lo que va a pasar.

Si el niño ya está escolarizado, los docentes deben conocer la situación para entonces contenerlo, informarnos cualquier cambio, y ayudarnos a que asimile de a poco la nueva situación.

Siempre es importante decirle en palabras que el amor que se siente por él no se modificará por la llegada de su nuevo hermano.

Una vez nazca el nuevo bebé, es esperable que aparezcan los celos, ante la pérdida de poder, atención y exclusividad. Es normal que tengan un sentimiento ambiguo, de amor-odio hacia el hermano. Por eso, los primeros encuentros deben estar siempre moderados por los padres. Así, aprenderá qué se puede hacer y qué no, y cuáles son los límites con respecto al trato de un bebé pequeño. Si el hermano mayor muestra interés, se lo puede involucrar en algunas tareas como el cambio de pañal o el baño, como “asistente”. Así se sentirá integrado a la nueva situación. Pero esta situación no debe ser forzada, si el niño mayor no quiere.

Es bueno contar con momentos de interacción familiar entre los padres, el bebé y el hermano mayor, también es igualmente necesario que ambos se hagan un tiempo para pasar a solas con el hermano mayor. De esta manera, no sentirá que ha perdido a sus padres, aunque el tiempo disponible sea menor.

En la medida de lo posible, es importante mantener sus estructuras y rutinas para que no sienta que su vida ha cambiado tanto, y el apoyo de familiares como abuelos y tíos siempre es un recurso válido.

De esta manera, poco a poco el hermano mayor se acostumbrará al pequeño y forjará un vínculo único, de por vida, que le permita contar con un afecto preciado.

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