Pautas para la comunicación asertiva y efectiva

El concepto de inteligencia emocional ha cobrado auge en los últimos años, y no es otra cosa que desarrollar aptitudes para relacionarse más sanamente con los demás, en todos los ámbitos de la vida. La comunicación es clave para fortalecer nuestros vínculos, y la comunicación asertiva no es otra cosa que aquella que permite que logremos nuestros objetivos al comunicarnos con los demás, es decir, que nos podamos entender y poner de acuerdo, también que podamos comprender a los demás. Algunas pautas para la comunicación asertiva y efectiva pueden ayudarnos a lograrlo.

 

Pautas para la comunicación asertiva y efectiva

Lo primero a la hora de comunicarnos es tener una intención positiva, donde realmente perseguimos lograr puntos de encuentro. No se puede lograr comunicación asertiva si lo que buscamos es manipular, descalificar, maltratar o si se subestima al interlocutor. Lo primero es estar dispuesto a escuchar, bajar las barreras defensivas, abrir la mente a otras ideas diferentes a las propias, de forma sincera y honesta.

Es importante estar atentos a lo que ocurre con la otra persona y conmigo mismo. Reflexiona si la otra persona está preparada para escuchar lo que quieres decirle. Piensa en cuál es la mejor forma de expresarle tu idea, presta atención a su rostro, sus gestos, su lenguaje no verbal para saber si estás llegando con tu mensaje. Reflexiona si estás listo para dar tu mensaje manteniendo tu serenidad, compostura, calma y actitud receptiva.

Para esto, es necesario conectarse con las emociones propias y del otro. Es importante indagar en qué siente la otra persona, como también ser concientes del propio cuerpo y de las expresiones, gestos y emociones, para que estén alineados de forma tal que podamos comunicar mejor nuestro mensaje. Es un buen indicador de cómo vamos si la otra persona nos recibe armoniosamente o nos rechaza, nos evita, se distancia.

Haz preguntas, escucha, presta atención. Si quieres captar interés, primero debes mostrar interés. No interrumpas, reconoce el momento adecuado para intervenir, no te pongas ansioso por decir todo lo que quieres decir, la conversación fluirá y podrás hacerlo. No cambies de tema imprevistamente, presta atención al otro, respeta su opinión, muestra empatía.

Comunica tus emociones y opiniones sin juzgar. No es lo mismo decir “eres mala persona por hacerme daño”, que decir “lo que hiciste me hizo sentir mal”. Enfócate en lo que te pasa, no en señalar los errores ajenos. Nadie puede reprocharte el sentirte de una forma u otra, abre el camino a que seas comprendido.

En el intercambio de información, vamos comprendiendo y el mensaje del otro se manifiesta en nuestro cuerpo y emociones. Es momento de evaluar si necesitamos reajustar nuestras palabras, postura o incluso el mensaje para conectar con el otro verdaderamente, analizando si la otra persona puede comprender lo que queremos decirle o lo está distorsionando, incluso aceptando que a veces el silencio es una herramienta de comunicación válida.

Mediante la asertividad, es posible comunicarse de una forma clara y concisa, haciendo valer lo nuestro ante los demás.

Cabe tener en cuenta que no existe un líder que no sea asertivo. Generalmente las personas asertivas tienden a tomar decisiones y guiar a otros de manera mucho más sencilla que quienes no cuentan con este rasgo.

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