El sobrediagnóstico en medicina, un problema a considerar

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El sobrediagnóstico en medicina, un problema a considerar

El sobrediagnóstico en medicina. Salud y sociedad.

 

En la actualidad, los avances médicos permiten la detección precoz de un sinnúmero de dolencias, aumentando considerablemente la posibilidad de recuperación de los pacientes, y disminuyendo las posibles secuelas. Pero, ¿qué sucede cuando en esa búsqueda de la salud se termina haciendo patológicas situaciones que no lo son? Se cae en el sobrediagnóstico.

El sobrediagnóstico consiste en diagnosticar una “enfermedad” que nunca causará síntomas o la muerte del paciente. Es una situación problemática, que merece consideración, puesto que convierte a las personas en enfermos sin necesidad, y conduce a tratamientos que sólo pueden causar daño, al no aportar ningún beneficio a su salud.

Además de un efecto negativo de la gran cantidad de información a la que hoy pueden acceder los pacientes – gracias entre otras cosas a la Internet –, influyen en este problema factores como el gran negocio que es la medicina y también lo que se conoce como “medicina defensiva”, en la que los profesionales de la salud, temerosos de posibles demandas legales, exageran en la búsqueda de dolencias y en tratar algunas condiciones que quizá no merecerían atención.

Más diagnósticos significan más medicamentos y más beneficios económicos. La industria de la salud y en particular la farmacéutica, son verdaderos gigantes que promueven este tipo de actitudes, pues desde luego que los alimenta.

El inconveniente del sobrediagnóstico es el malestar que podemos causar en el paciente al hacerlo conciente de una dolencia que quizá nunca hubiera evolucionado, también es causa de mucha angustia pasar por una batería de pruebas para descartar una sospecha médica quizá exagerada.

Pero en muchos casos el paciente termina sometido a cruentos procedimientos como cirugías, radioterapia y psicoterapia, con sus difíciles recuperaciones y efectos secundarios, en casos en los que quizá no hacía falta. Tomar medicinas en forma permanente también es un perjuicio para su salud y su bolsillo, siempre que hablamos de casos que quizá no lo hubieran requerido. Hacer sentir a una persona enferma y tomar recaudos, puede alterar su calidad de vida. Los falsos positivos, además, forman parte de las estadísticas aún en aquellos métodos diagnósticos y pruebas más certeras.

Hay un delicado equilibrio entre el diagnóstico temprano y el sobrediagnóstico que se supera con la propia autoconfianza del profesional en su experiencia, y también la confianza que el paciente deposita en el facultativo que lo atiende.

 

Algunos de los efectos conocidos del sobrediagnóstico:

Efectos físicos del diagnóstico y tratamientos innecesarios: Todas las intervenciones médicas tienen efectos secundarios, en especial la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia, que plantean diferentes grados de morbilidad e incrementa el riesgo de mortalidad.

Efectos psicológicos: hay una carga emocional simplemente por ser etiquetado como “enfermo” y se asocia a un aumento de la vulnerabilidad del individuo.

Carga económica: no sólo los costos asociados al tratamiento (de los cuales el paciente no puede beneficiarse, ya que la enfermedad no representa una amenaza), sino también un posible aumento en el costo del seguro sanitario o incluso la incapacidad para obtenerlo.

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