¿Desean conocer algunas técnicas para dejar de ser tan obsesivo?



En realidad se toma muy a la ligera la palabra obsesión cuando muchas veces no se hace algo por capricho, o porque se quiere ser obsesivo, sino que el grado de esta obsesión es tal que se vuelve hasta enfermizo y es necesario aprender a auto corregirse. Lo que intentamos es que dejen a un lado estas obsesiones con las que conviven  a diario con el objetivo de sentirse más livianos no sólo física, sino también emocionalmente.

Ante todo tomen nota de las obsesiones con las que cargan y todos aquellos rituales que las mismas les obligan  a realizar  y cuántas veces al día. Deben reconocer sus conductas para liberarse de ellas y ha de costar pero la recompensa ha de ser estupenda. Luego de haberse auto observado, y reconocido dichas obsesiones que los condicen a los famosos rituales obsesivos también, desígneles un orden de prioridad de acuerdo a aquella que molesta y los domina mucho más en la vida diaria.

Si por ejemplo una obsesión representa el tener que lavarse la cara o las manos, de manera compulsiva 20 veces al día sin quererlo y  con suma ansiedad además, van a tener que proponerse una disciplina estricta, mirar el reloj atentamente e ir prologando el tiempo entre lavado y lavado. Será duro pero se puede. Es la única forma de ir desapegándose de esa obsesión que nos  controla  y tan mal nos hace sentir. Acepten sin  miedo el desafío, y grábense en la mente frases afirmativas tales como “He de lograrlo” “Ella no va a poder conmigo”. Tampoco hay que escuchar lo que dice esa voz que martilla el cerebro porque entonces nos gana la pelea, hay que prestar atención a lo que se digan ustedes y si deben hacerlo en voz alta, adelante.

Finalmente, la clave radica en cambiar la manera de pensar. En lugar de preguntarse ¿me lave la cara  a las 18? Tóquense, mírense al espejo y si están bien es porque está limpia y cuando sientan la real necesidad de hacerlo, procedan de manera más normal, si cabe el término.

No den tantas vueltas en la mente ni juzgándose, ni haciéndose reproches ni acomplejándose. Piensen en afirmativo y en seguir lo pasos mencionados, tratando cada vez de prologar más el tiempo entre un toque obsesivo y repentino, hasta que el mismo logre llegar a ser de 12 horas y finalmente se lleve a cabo una tarea de la manera más normal y natural del mundo.

Enfoquen la mente en las tareas del día para que no los convenza el pensamiento obsesivo y vuelvan a la enfermiza rutina de repetir un acto de manera irracional.  Si lo desean pueden recurrir a alaguna terapia alternativa como el yoga, la meditación, relajación o bien el tan de moda mindfuness y vivan disfrutando del presente, del aquí y ahora.

No esperen a que se agrave el trastorno. Cuídense ustedes,  y en lugar de gastar energías tratando de encontrar explicaciones y sintiendo que se están volviendo locos, ocúpense que será mucho más sano y les brindará muces mañas beneficios. Por último, dejen de querer controlarlo todo porque es algo imposible.

Acerca de Lilia Canosa 79 Articles
Nací en Buenos Aires, un 19 de enero de 1965. Escribo desde muy joven, habiendo estudiado filosofía, redacción y corrección literaria. También hablo francés e italiano y soy psicóloga social psicoanalítica. Ahora me encuentro escribiendo para revistas de chicos como psicóloga social y realizando trabajos como escritora y redactora de artículos, textos varios y tesis. Mi Twitter es @liliacanosa y allí me pueden encontrar.
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