Ahorrar con la impresora: en casa y la oficina

Por conciencia ecológica y ahorro, es necesario que nos acostumbremos a utilizar la impresora lo menos posible. Los hábitos – afortunadamente – están cambiando y cada vez es menos necesario contar con documentación en soporte papel.

El uso de dispositivos como tablets y smartphones hace que podamos llevar con nosotros texto e imágenes, evitando muchas veces la impresión en papel, aunque en otras ocasiones, es inevitable. Aún en estos casos, podemos ahorrar con la impresora, optimizando su funcionamiento.

Tanto en casa como en la oficina, hay consejos en común que nos pueden ayudar. El más importante de todos es el equipo que compramos. No se trata de tener el más barato. En todo caso de lo que se trata es de tener el más eficiente, tanto en aprovechamiento de la tinta, como en gasto de electricidad. Incluso, algunas impresoras modernas tienen cartuchos más grandes, que disminuyen el costo por hoja.

Otro tip es adaptar el documento a la impresión. Así por ejemplo, se recomienda utilizar un tamaño de letra más pequeño, suprimir las imágenes o dejarlas en blanco y negro. Existen webs como PrintWhatYouLike y PrintFriendly que adaptan las páginas webs para hacerlas más aptas a la impresión, en un formato eficiente. Eliminan avisos y gráficos innecesarios, dejando sólo lo que necesitamos ver o leer.

Para documentos que no requieran una presentación formal, se puede recurrir al formato económico, es decir, aquel que utiliza menos tinta, imprimiendo en tonos más claros, pero aún perfectamente legibles. Es ideal para aquellos documentos que no serán presentados formalmente, pero necesitamos tenerlos por escrito.

Es necesario escoger una fuente que sea económica. Las de tipo bold o black, por ejemplo, suelen ser más consumidoras de tinta que las livianas, como Garamond o Courier. Existen además tipografías con pequeños “orificios” en su diseño que las hacen legibles, pero económicas como las que ofrece Ecofont o Ryman Eco, entre otras.

Desde luego, cuando se trate de documentos para uso doméstico, es importante reutilizar el papel, e imprimir de ambas caras para sacarle el máximo provecho. Una vez que el papel ha sido impreso y no sirve más, se debe reciclar separando residuos como corresponda, de acuerdo a la política de tu ciudad.

Existe además software como Inksaver, que permiten imprimir un documento con menos tinta, pero manteniendo la calidad.

Si tienes un comercio o empresa, te conviene implementar algunas políticas de impresión, para que tus empleados utilicen las impresoras a conciencia. Algunas firmas optan por conceder cuotas de impresión (determinada cantidad de documentos a la semana o al mes), mientras que otras en cambio utilizan un código para saber cuánto imprime cada empleado y en todo caso, llevar un control que evite el despilfarro o el uso personal entre ellos.

Son pautas sencillas de llevar a cabo, que permiten ahorrar dinero en impresiones tanto en casa como en el negocio o la oficina.

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