Encuentro de la medicina ortodoxa con la medicina alternativa

Encuentro de la medicina ortodoxa con la medicina alternativa.

Comenzaré describiendo algunas características de estos dos enfoques médicos.

La medicina ortodoxa, mal llamada tradicional, ya que su historia y desarrollo data de poco más de un siglo, establece sus primeras bases sobre el estudio de los órganos a través de la autopsia, desarrollando toda su doctrina a partir de la observación de cadáveres comprados en las morgues de la época, estamos hablando de la década de 1850 en adelante. Su raíz se nutría, paradójicamente, de los conocimientos sobre usos experimentales de hierbas, usadas en forma de tinturas, decocciones, maceraciones, infusiones, etc. Pero a partir del siglo XX, el biologicismo tendió una red, donde todas las otras formas de medicina quedaron atrapadas, y a sus espaldas, se desarrolló la medicina científica, que armaría su doctrina sobre axiomas que desestimaban cualquier teoría que no estuviera sustentada en la evidencia, aunque entreabriera su enfoque a los factores biológicos, psicológicos y socioculturales.

A partir de allí,  evolucionó en brazos de una farmacología química sintética como respuesta a toda afección. Pone gran acento en el aspecto sintomatológico, más que en establecer las causas originarias de las enfermedades, se detecta la causa de un síntoma y se recurre a una solución química o quirúrgica según el caso. Sin querer generalizar, pues hay excepciones a esta regla, el conocimiento que el profesional médico tiene acerca de su paciente, suele circunscribirse a una o varias dolencias, pocas veces establece una relación personalizada real.

Por otra parte, la medicina llamada alternativa en realidad es la verdadera medicina tradicional, porque responde a sabidurías ancestrales tradicionales. En muchos casos, especialmente en su versión oriental y más específicamente, la de origen chino, construyó sus fuertes cimientos hace miles de años, y pudo desarrollar su doctrina basándose en la observación de pacientes con vida. En tiempos antiguos, el Emperador prohibía al médico tocar a sus pacientes, especialmente las mujeres, el emperador mismo y su familia. Por esto, para poder diagnosticar una enfermedad se recurrió a la increíble técnica de la pulsología china, como el médico accedía sólo al antebrazo hasta el codo, se descubrió la manera de “ver” el funcionamiento de cada órgano detectándolos en 6 pares de pulsos básicos, en los que ahora no profundizaremos.

Sentir la energía de un órgano, no es comparable con la observación de un órgano sin vida sumido en formol. En cuanto a la forma en que se tratan las enfermedades desde la concepción alternativa, es abismal la diferencia, ya que se consideran diferentes factores, todos a la vez. Es decir, si el hígado está inflamado, una técnica posible es estimular el meridiano del corazón para “drenar” su energía, este solo ejemplo permite inducir que se interpreta el organismo como un todo, donde la interconexión entre órganos es fundamental. De allí que se haga incapié en la naturaleza holística de esta práctica. El médico holístico considera al paciente como una unidad, un todo energético donde las variables como: forma de pensamiento, emociones, expresión exterior del cuerpo, fluidos, historia familiar, circunstancia laboral, etc, se entrelazan en un sistema continuo en el que cada parte interactúa con el todo.

Desde hace algunas décadas, el abismo entre estas dos formas, se ha reducido gracias a la apertura de ambas perspectivas. En realidad las dos se necesitan, la negación total de la medicina alternativa despoja de humanismo al tratamiento del paciente y niega injustamente, siglos y milenios de sabiduría, que por otra parte, aportaran las bases imprescindibles para cualquier trabajo de laboratorio (después de todo se sintetiza lo que la naturaleza ofrece naturalmente, se copia a la naturaleza potenciando u optimizando los efectos). Tal vez la humanización de la medicina ortodoxa permita contemplar la verdadera importancia de los efectos colaterales de los remedios químicos en la vida de los pacientes.

Así también, la negación total de la medicina alopática u ortodoxa, es, a mi entender, errónea. Es importante valorar los increíbles avances científicos, el desarrollo de la medicina tecnológica, genética, química, etc. En la época actual, la rápida respuesta que se dio a males que antes no podían ser siquiera diagnosticados, ha salvado miles de vidas. Los remedios naturales son efectivos a lo largo de un tratamiento, ya que las dosis de principios activos son pequeñas. Una peritonitis, por ejemplo, debe ser tratada con cirugía en el momento de la emergencia, arriesgaría su vida, si la persona tomara infusiones o se aplicara cataplasmas cuando el tiempo es crucial para resolver la situación.

Creo que ambas visiones serían mucho más útiles si se complementaran, si las personas tuvieran acceso a cada tipo de terapia según la afección. Hospitales como una clínica en Chile, donde se aplican tratamientos de electromagnetismo, hospitales estadounidenses donde los pacientes practican yoga antes de acceder a quimioterapia, son ejemplos de que la verdadera evolución de la medicina actual no será producto de más y más tecnología, sino de la apertura mutua hacia los innegables valores de ambas.

Los médicos ortodoxos, deberían replantearse si es correcto ridiculizar toda terapia que no les fuera impartida en universidades. Los terapeutas naturalistas, a su vez, deberían aceptar los aspectos positivos de la medicina alopática. La actualidad exige una integración, la superpoblación y las carencias de miles de personas en el mundo, son razón suficiente para hacer un cambio evolutivo. Después de todo, queremos suponer que el fin último de ambas posturas es la salud y el bienestar de los pacientes, sobre esta premisa, no debería ser tan difícil lograr un acuerdo superador.

Las personas tienen derecho al acceso irrestricto a toda opción de salud, y a elegir libremente la suya, dentro de las instituciones médicas privadas y públicas.

Encuentro de la medicina ortodoxa con la medicina alternativa – Artículo sobre salud.

 

 

Acerca de Estrella Pedroza 152 Articles
He sido artesana y escritora desde que recuerdo, tengo estudios de filosofía y cursos sobre medicinas naturales, reiky, magnetoterapia, dígitopuntura, do in, shiatzu, bioenergía, radiestesia, soy guía de meditación taoísta, instructora de artes marciales con fines terapéuticos, chikung, taichichuan e instructora en técnicas de visualización mental. Sin embargo, lo que en verdad me define es ser una autodidacta apasionada. Las experiencias propias, que valen por siete vidas, y las que me prestan los demás, me sirvieron para formarme una opinión reflexiva, valedera y tal vez, audaz de las cosas. Intento ser un actor consciente en este planeta, ayudar a quien necesite, incluso a mí misma. Trabajo por la salud universal, de todos los seres, porque no encuentro cómo darle mejor sentido a la experiencia de vivir.
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