Cómo darse cuenta si se vive por encima de las posibilidades

No son tiempos fáciles para la economía mundial, es así que muchas personas han visto deteriorarse su situación económica pero sin embargo, su estándar de vida se mantiene igual. Inconcientemente, no son capaces de darse cuenta que están viviendo por encima de sus posibilidades económicas reales en ese momento, y no están adaptando su nivel de gasto a sus ingresos actuales.

Saber disfrutar cuando se tiene resto para algunos gustos, pero ser flexible para llevar una vida austera en tiempos de vacas flacas, es la clave de una vida sin deudas asfixiantes y constantes tensiones financieras.

Algunas personas no pueden renunciar a su deseo de continuar comprando y acumulando bienes materiales. Para algunas personas, es muy difícil tener la sensatez de modificar su actitud y dejar de lado su nivel de gasto, renunciando a cosas superfluas y estableciendo cuáles son las verdaderas prioridades.

No darse cuenta de que se vive por encima del nivel real de ingresos lleva a una espiral descendente de endeudamiento: con el banco, con los familiares y con los amigos.

Una persona que gasta más de lo que gana comete errores cada vez más graves en cuanto a sus gastos, pero se niega a asumir que es necesario vivir más austeramente por vergüenza, confiando además que en poco tiempo podrá recuperar el nivel perdido.

Para salir de esta situación, lo primero es enlistar los ingresos reales y los gastos fijos ineludibles e indispensables como hipoteca o alquiler, alimentos, servicios básicos.

Los gastos de ocio como salidas a comer a restaurantes o vacaciones, son los que deben ser recortados. Se puede disfrutar de actividades muy baratas o gratuitas de disfrute los fines de semana.

Lo más importante es cambiar la manera de pensar para poder ajustar los gastos de la mejor forma posible. Es necesario dejar el orgullo de lado y adaptarse a las circunstancias sin sentirse denigrado, sino aceptando con altura que es lo que toca en este presente, y que no se debe perder la esperanza de mejorar en un futuro, para lo cual es indispensable no acumular deudas.

Es necesario la toma real de conciencia de las posibilidades económicas de cada uno, para preservarse de la espiral de deudas y así mantenerse a flote hasta que una oportunidad permita mejorar nuevamente la situación.

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