Cómo gestionar las críticas para que no nos afecten

Reza una frase popular que “no se puede gustar a todo el mundo”. Sin embargo, las críticas en numerosas ocasiones pueden resultarnos dañinas, paralizantes o injuriantes. Dado que en la vida podemos encontrarnos con toda clase de personas, y por diferentes motivos podemos ser criticados por ellas, es que necesitamos aprender a gestionar las críticas para que no nos afecten.

 

Cómo gestionar las críticas para que no nos afecten

La capacidad para tolerar las críticas se relaciona directamente con nuestra autoestima. Asimismo, si durante nuestra crianza la cuota de críticas de nuestros padres fue muy desproporcionada en comparación con los elogios, mayores dificultades tendremos para vivir en paz aún cuando la opinión de los demás no sea favorecedora.

Es parte normal de la naturaleza humana el querer agradar a todos, otra cosa es lograrlo y frustrarse, paralizarse y sufrir cuando no es así. La realidad es que todas las personas en algún momento de sus vidas recibirán críticas: algunas mejor intencionadas, y otras no. Pero no nos merecemos no lograr nuestras metas solo por pretender esquivar las críticas.

El miedo a las críticas es, antes que nada, una falta de seguridad en ti mismo. Trabaja en ello para superarla, ya que cuando alcances la convicción de que haces lo que de verdad quieres, las críticas de los demás no podrán pararte.

Una estrategia poderosa para frenar los efectos nocivos de las críticas es pensar: “eso es lo que tu piensas, yo no estoy de acuerdo”. Es válido responder con diplomacia pero sin ahondar en el tema, y cambiar el tema de conversación para no profundizar esa crítica.

Un consejo valiosísimo es volverse reservado con las ideas, proyectos, planes. En ocasiones, es necesario dejar pasar un tiempo hasta que estamos convencidos de lo que queremos hacer. No cuentes nada hasta que estés seguro, no des detalles. Y cuando lo hagas, procura que sea a quienes tienen las mejores intenciones para ti, aquellas personas objetivas que si te hacen una crítica, será para que la tengas en cuenta y quizá mejorar.

No todas las críticas son malas. Algunas realmente pueden hacerte ver las debilidades de tus ideas o proyectos, para corregirlas a tiempo o al menos para tenerlas presentes. En cambio, identifica a aquellas personas que por propia frustración, sólo pueden ofrecer críticas destructivas que no llevan a nada y solamente te lastiman.

En efecto, existe el tipo de crítica que ayuda a crecer. La mirada ajena no es mala de por sí. Siempre ofrece una perspectiva fresca, otro punto de vista, que puede hacerte mejorar lo que piensas o quieres hacer. Pero en general, aunque en principio pueda chocarte o molestarte lo que te digan, este tipo de críticas no genera un malestar persistente. Una vez pasaste el golpe a tu ego que cualquier crítica representa, aceptas y valoras lo que esa persona te aportó – si es que tienen la suficiente apertura mental para verlo así.

Otra cosa muy diferente es la crítica destructiva, aquella sin razón, que te dice obviedades, pues en cualquier paso que des en la vida existe algún riesgo: apostar y arriesgarse es necesario para cualquier progreso y crecimiento. No te sirve que te recuerden que algo puede salir mal, ya lo sabes. Tampoco te sirve la crítica maliciosa, lisa y llanamente, que te dice cosas que no son ciertas solamente para hacerte sentir mal. Es propio de aquellos incapaces de hacer nada por sí mismo. Esas personas deben ser apartadas de tu vida. Y si no puedes alejarte del todo, al menos procura conversar lo menos posible de cosas personales, esquiva esos temas, escápate por las ramas, habla sólo de banalidades, deja tus temas importantes sólo para quienes te aprecian y quieren.

Finalmente, algo fundamental: califica la crítica. Aún en personas bien intencionadas, existe una tendencia a opinar sobre lo que no se sabe, en base a intuiciones sin sustento.  Escucha a alguien que tenga experiencia en tu situación, o que por algún motivo consideras sabias. Si entiendes que la persona que te aconseja no tiene idea de lo que está hablando, simplemente agradece, y cambia de tema. No te quedes con lo que te dijo. Como se dijo al principio, es su manera de pensar y no la tuya. Después de todo, tienen derecho a pensar lo que quieran. No dejes que te detenga. Al final, cuando consigas tus metas, verás lo satisfactorio que es demostrar que sabías lo que hacías.

Pues este es el consejo final. Aprender a utilizar las críticas como motor de tu motivación. Si hay personas que piensan que lo que estás por hacer no está bien, no tienen la verdad absoluta. Piensa en demostrarles que tú puedes, y que ya tendrán que reconocer que se habían equivocado contigo. Puede ser una herramienta poderosa para impulsarte, aunque en el fondo esa motivación debe proceder de tu interior, y aprender poco a poco a liberarte de la opinión de los demás.

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