¿Por qué algunas mujeres no logran conseguir pareja?



Si bien en estos tiempos modernos conformar y sostener una pareja es un desafío para cualquiera, la realidad es que aún persisten mandatos culturales de otras épocas, que hace que a muchas mujeres les resulte difícil conseguir pareja, y más aún, que por este motivo se sientan profundamente frustradas, por lo que implica para su identidad como mujeres.

Esta realidad, resulta todavía más frecuente y dolorosa en mujeres que  – paradójicamente – tienen un muy buen nivel laboral y económico. La independencia conquistada, hace que muchas veces les resulte más difícil conseguir un compañero de vida. Si bien todas las personas pueden pasar algunos períodos de su vida sin pareja, es notable como para algunas mujeres el período se vuelve tan largo que se torna una situación casi permanente, y de la misma forma se convierte en una enorme frustración.

Se suele decir que “ya no quedan hombres” o que las mujeres inteligentes los “espantan”, pero la realidad es que mucha gente tiene una relación de pareja satisfactoria, como también muchas mujeres muy inteligentes y capaces logran además formar una pareja y hasta una familia.

Expertos consultados han concluido que en muchos de estos casos, se repite un patrón que impide que estas mujeres tengan un vínculo satisfactorio y que perdure en el tiempo. Estas mujeres establecen un vínculo narcisista con el otro.

¿Ello que significa? En un vínculo objetal, acepto al otro tal cual es, con lo bueno y lo malo, al tiempo que conservo mi individualidad. El vínculo narcisista, en todo caso, es otra cosa.

En el vínculo narcisista, no existen dos personas sino una sola, ya que una de las dos queda anulada. En el fondo de ello, se esconde una persona desvalorizada que pone su autoestima en la mirada del otro: “si el otro me elige quiere decir que valgo, si me rechaza, que no”.

También está el caso de aquellas personas autosuficientes que no dejan espacio al otro, sólo lo necesitan como trofeo para terminar de ser exitosas. Pero generalmente, detrás de esas actitudes arrogantes, se esconde una profunda inseguridad. La persona segura de sí misma, acepta y estimula que su pareja tenga su independencia, y que cada uno pueda además realizarse como individuo.

Al analizar los patrones de conductas de las mujeres sin pareja, se encuentran en muchos casos rasgos comunes:
Tienen baja autoestima en el momento de hacer la elección (porque están depresivas, o porque recibieron un golpe en su narcisismo).

  • Hacen depender su propia valoración de la consecución de una pareja.
  • Buscan con insistencia un hombre sin fijarse en el tipo de relación que pueden establecer con él. Suelen decir “es una cuestión de piel”.
  • Idealizan a alguien y le depositan los atributos deseados, y quedan prendidas de la inaccesibilidad del otro.
  • Frente a la no reciprocidad por parte del hombre, no se retiran y agotan todos sus recursos para hacerle variar la conducta.

Son incapaces de poner fin a una situación displacentera o frustrante, porque esto significaría “fracasar”, por lo que deciden luchar por el otro “no importa que él no quiera, si logro dar con la actitud adecuada él variará”. Esta actitud las lleva a profundizar en el fracaso, con lo que disminuyen más la autoestima.

  • Ante cada rechazo, aumenta el vacío, disminuye la autoestima, y se incrementa la conducta adictiva (a la persona).
  • Se confunde ese sentimiento de vacío y sufrimiento con amor o pasión.
  • Cualquier mínimo gesto amable o de cierta reciprocidad en el otro, es magnificado y las hace sentir exitosas.
  • Se someten al deseo del otro, lo que las hace desaparecer como personas. Las estimula pensar que, si logran seducirlo, será totalmente de ellas y, así, lograrán recuperarse como personas.
  • Tienen dificultad para disfrutar de relaciones tranquilas, donde la compañía y el dar y recibir son características. Éstas les resultan aburridas.

Cabe señalar que las relaciones no hablan del que elige sino del elegido. Obsesionarse con quien no nos elije, es producto de una mala autoestima. Que el otro no nos elija, sólo significa que sus elecciones son otras, no que no valemos.

El enamoramiento termina, luego llega la etapa del amor adulto y perdurable, donde hay construcción de a dos, vencimiento de obstáculos, proyectos en común.

Tener pareja no debe ser una meta ni un destino en sí mismo, sino que se debe procurar contar con un compañero de camino. La meta es aquello que la persona se proponga para desarrollarse, una pareja sana nos acompañará a lograr juntos esas metas.

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