Pecados capitales de las finanzas personales

En materia de finanzas personales, hay pecados de acción y omisión. Determinadas decisiones, pueden resultar nefastas para nuestra economía, y se trata de actitudes habituales, por eso develaremos los pecados capitales de las finanzas personales.

El principal pecado en cuanto al manejo de nuestro dinero es no ahorrar. Un amplio porcentaje de gente no tiene en cuenta separar una parte de sus ingresos para el ahorro, y entre quienes sí lo hacen, el 21% declaró tener “poca capacidad de ahorro”, y solo el 1,5% sostuvo que se queda con un importante excedente por sobre lo percibido todos los meses. Esto se debe a que se sucumbe a la sociedad de consumo, y se termina gastando todo el dinero. El ahorro es cuestión de hábito y decisión, y más que nada planificación.

Ser tacaño es un pecado en el manejo del dinero, la avaricia implica considerar al dinero como un fin en sí mismo, y a veces se llega a extremos insensatos sólo por ahorrar. La forma de revertir este rasgo de personalidad es definir un fin superior al del propio dinero: tener algo de calidad que dure más tiempo, disfrutar de algo que me gusta, agasajar a alguien que quiero, que haga que el dinero recupere su función de ser un medio.

El otro extremo, el derroche, también es un error. Malgastar lo que ganamos de forma desordenada y lo que es peor, perjudicar a otros en ese camino, es una pésima decisión. Estas personas, al revés que en el caso anterior, anteponen la satisfacción de un deseo inmediato a otras necesidades más importantes. El derroche de dinero muchas veces tiene que ver con una connotación negativa hacia lo material.

Mezclar amistad y dinero es otro grave error. Decidir si prestar o no dinero a un amigo sólo por el afecto que le tenemos, puede poner en peligro la relación. Tanto si se dice que sí como si se dice que no, los préstamos entre amigos pueden terminar muy mal, con alguien ofendido y rompiendo la amistad.

Saber elegir a un ejecutivo de cuenta o asesor financiero para que maneje nuestro dinero, es la diferencia entre acierto y error. Nadie como nosotros mismos puede defender nuestro dinero, así que conviene escuchar los consejos, pero tomar decisiones por nosotros mismos y comprendiendo lo que estamos decidiendo.

Depender de la tarjeta de crédito es uno de los errores más groseros que se puedan cometer. Que los gastos del mes dependan de las fechas de cierre de las tarjetas de crédito significa que estamos haciendo muy mal las cosas.

Realizar el pago mínimo para cancelar todos los meses cuando llega el resumen, es una señal aún mayor. La tasa de interés que cobran los emisores de tarjetas, se encuentran entre los más altos del sistema financiero.

Por último, es necesario estar informado para tomar las mejores decisiones. No tener ni idea de la actualidad en materia financiera, como las tasas de interés vigente, puede pagarse caro, en términos de rentabilidad de nuestro dinero.

Así que a tener en cuenta estas graves equivocaciones, para tomar las mejores decisiones financieras.

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