Lo barato sale caro: cómo identificar situaciones de ahorro mal entendido

En estos tiempos el ahorro es una gran virtud, el primer paso para cuidar los ingresos y crear una base de dinero que a través de inversiones, permita ampliar el patrimonio.

Pero a veces, volverse exagerado en este tipo de estrategias puede resultar contraproducente, es cuando se cumple aquella premisa de que “lo barato sale caro”. En algunas situaciones, lo más barato no es necesariamente lo que más conviene, pues a veces invertir más dinero en ítems más durables, es más sensato.

 

Ropa

Comprar ropa barata no es una buena opción, pues está claro que resulta de mala calidad y su durabilidad no será prolongada. En cambio, gasta algo más de dinero, hará que te hagas de prendas que te acompañen varias temporadas. Una buena opción es esperar las rebajas y visitar los sitios de Internet de descuentos, para conseguir buena ropa a menor precio que el de los comercios.

 

No contratar un seguro

Desde luego, no tener la póliza de seguro obligatoria cuando corresponda, es muy mala idea por las consecuencias legales y económicas que acarrea la situación, más si ocurre una eventualidad. Incluso si no es obligatoria la póliza, en ocasiones es mejor estar a cubierto y pagar una prima módica, que tener que hacer frente económicamente a la reparación de determinadas situaciones.

 

Comprar cupones de descuento sin leer la letra chica

Bien utilizados, los cupones de descuento son grandiosos. Pero en ocasiones, existe una letra chica que hará que al final, termines perdiendo dinero. Cenas que sólo se pueden reservar determinados días o que no incluyen la bebida, la cual cobran carísimo, vuelos sólo para temporada baja, hotel que no puede utilizarse los fines de semana, tratamientos de belleza que sólo son efectivos si se hacen varias sesiones y el cupón sólo ofrece una o dos, son algunos ejemplos. Es necesario saber qué se está adquiriendo. Existe una considerable cantidad de cupones comprados que jamás llegan a ser utilizados.

 

Cargar el combustible más barato

Es una malísima idea, que lo único que hará es generar problemas en el motor del coche a largo plazo, que harán que gastes mucho más dinero del que te ahorraste al tener que repararlo. Busca combustible de una aceptable calidad para tu coche, y en todo caso, espera al día en que tu tarjeta de crédito te da descuento en combustible para llenar el tanque.

 

Hacerlo uno mismo

A menos que se tenga pericia en algo en particular, improvisar reparaciones y otras tareas uno mismo puede ser mala idea, dado que gastarás tiempo y materiales, y puede que a la larga tengas que llamar a un experto de todas formas. En el peor de los escenarios, hasta podrías agravar un problema y terminar gastando mucho más en arreglar lo que en principio era sencillo: electricistas, plomeros, reparadores de electrodomésticos y otros rubros, están para algo. En todo caso, pide presupuesto y consulta a más de un especialista antes de contratar los servicios de uno.

 

Dejar pasar el mantenimiento

Pequeñas reparaciones hogareñas, la visita anual al dentista y al médico para un chequeo general, cambio de aceite y neumáticos del coche, limpieza de tuberías en el hogar, entre muchos otros ejemplos, son acciones necesarias para evitar un mal mayor a largo plazo y alargar la vida útil de los objetos…¡y de nosotros mismos! No ahorres en este tipo de cosas, y no las dejes pasar.

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