Falsos mitos del ahorro doméstico



Es importantísimo cuidar nuestro dinero en los gastos del hogar, donde existen muchas pequeñas situaciones que generan erogaciones que parecen mínimas, pero que pueden incidir considerablemente en el presupuesto hogareño, por este motivo es necesario desterrar falsos mitos del ahorro doméstico, para corregir algunas costumbres que creemos que nos ayudan a cuidar nuestro dinero, pero en realidad no lo hacen.

Se suele decir que si se apaga la calefacción en invierno, se consume más energía cuando se necesita volver a calentar la casa, que si se la deja encendida para mantener una temperatura constante. Lo cierto es que mantener una temperatura constante puede suponer un derroche de más de un 13% de energía, mucho más de lo que significaría el pico de calor necesario para calentar la casa. Se sugiere mantener temperaturas moderadas: de 19º hasta los 21ºC, hasta los 15ºC en la noche.

Tampoco es necesario mantener la misma temperatura en toda la casa, en aquellas habitaciones donde no se está, se deben apagar las estufas y mantener las puertas cerradas.

Se suele creer que las ventanas no representan una gran pérdida de temperatura (ya sea calor o frío en invierno o verano), sin embargo una abertura mal sellada puede suponer entre el 25 y el 30% de la calefacción o refrigeración.

También hay quienes suponen que el aislamiento de la casa no tiene mayor incidencia en el gasto de energía. Lo cierto es que una vivienda bien aislada, es mucho más eficiente y hace que se gaste menos en calefaccionar o refrigerar. Optar por buenos materiales aislantes y solucionar posibles problemas de aislamiento puede llegar a ahorrar hasta el 40% del consumo de calefacción y un porcentaje similar en el caso del aire acondicionado.

La hornalla al máximo calienta antes los alimentos. Muchas personas gustan de cocinar con la hornalla al máximo para evitar esperar demasiado. Poner la llama al máximo no necesariamente implica que los alimentos se hagan antes, ya que las llamas que sobresalgan de la base del recipiente, no sólo no lo calentarán, si no que, además, quemarán la olla o sartén. La llama debe ajustarse a la base del recipiente utilizado. En todo caso, tapar las cacerolas sí acelera la cocción, por concentración del calor.

Dejar la luz bajo consumo encendida hace que se gaste menos, que si se la prende y apaga. Eso es lo que piensa mucha gente, pero es equivocado. Encender estas luces supone un pico de energía, pero de apenas una fracción de segundo, así que nunca será más que dejar la luz encendida. Sin embargo, este tipo de focos a diferencia de los LED, tienen una vida útil más corta si se los enciende y apaga a repetición.

Otro mito es que las “lucecitas rojas” no gastan. Dejar los aparatos en stand by, supone hasta un 15% de la energía que consumiría este aparato si estuviese encendido. Incluso, la costumbre de dejarlos en esa posición puede llegar a representar el 5% del gasto de energía de una vivienda.

Es cierto que las canillas monomando – que tienen una única llave a modo de palanca –  ayudan a ahorrar. Pero siempre y cuando se las utilice correctamente. Para ello, si no se necesita agua caliente, la palanca debe estar siempre en posición de frío, ya que de lo contrario se estará gastando agua caliente innecesariamente, generando un derroche de energía.

Son sencillos consejos, nuevos hábitos para incorporar que permiten que cuidemos nuestro dinero en casa.

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