Cine y arquitectura: “Tron, Legacy”



La relación entre el cine y la arquitectura no es menor. En muchos casos se ha requerido un trabajo conjunto entre arquitectos y cineastas para llegar al resultado buscado en la ambientación o diseño de las escenografías. A continuación les presento un ejemplo de lo dicho.

La decisión de que un director novato fuese quien dirigiese la continuación del film de culto “Tron”, tomó a muchos por sorpresa y marcó para siempre la calidad del producto final, en muchos planos diferentes. Por un lado, la crítica y el público coinciden en una historia simple y sin complicaciones, en la cual los protagonistas no lograban conectar con el público completamente; pero por el otro, nadie se atrevió a criticar negativamente la calidad visual de la película, la cual nos mostraba un universo perfectamente consolidado en todos sus detalles.

La poca experiencia como director de Joseph Kosinki se compensa con la de arquitecto. Uno de sus principales objetivos al llevar la cinta a su realización fue la de mantener el espíritu original de la cinta ochentera. Esta había sorprendido gracias al uso innovador de la animación digital y efectos especiales, con una estética muy geométrica y simplista debido a las limitaciones de la época. Kosinki sabía que la animación actual ofrecía recursos ilimitados, sin embargo no deseaba que el diseño se mostrase completamente orgánico. Suavizó las formas pero en todo momento mantuvo presente una fuerte presencia de la geometría pura, estableciendo así una conexión con el pasado.

Esta exageración de la geometría, aparte de la reminiscencia con la obra original, busca transmitir y exaltar el rol dictatorial de la propia realidad virtual. Es un mundo mecanizado, automatizado donde no hay lugar para la imperfección o el azar. Es un mundo de luces frías y artificiales que en todo momento dan la sensación de soledad y abandono.

Kosinki muestra un gran ejercicio de abstracción, al representar todos los elementos de dicha realidad virtual bajo un carácter dualista. Luz enfrentada a la oscuridad, vacío contra lleno, apagado contra encendido. La arquitectura en Tron solo conoce estos elementos porque a diferencia de la realidad donde existe un sinfín de materiales, es en ellos únicamente en los que se basa dado su origen computacional.

Y dentro de este panorama dualista, es la luz el elemento unificador entre todos sus elementos. Extensas líneas de luz recorren las calles y los edificios, así como todos los vehículos y la vestimenta de los diferentes programas. Cada parte que conforma la ciudad y la ciudad en sí misma, forman parte de algo mucho más grande.

La escala de sus elementos raya en la monumentalidad, que abrumadora ante el individuo resalta el papel del vacío. En la lejanía los paisajes dentro de la ciudad lucen carentes de vida, pero conforme nos acercamos hacia su interior podemos distinguir calles llenas de vitalidad donde los programas se refugian en la luz.

Parte de esta monumentalidad también se ve influenciada por la arquitectura imperialista romana, donde las proporciones se exageraban para buscar transmitir un sentimiento de inferioridad a quien la observaba y eran el símbolo del poderío militar. Esto podemos verlo claramente en los juegos a muerte que se realizan dentro de un gran estadio, que no es otra cosa que un combate de gladiadores envueltos en luz. El dirigente observa desde lo más alto sobre su trono los juegos, mientras que la multitud ovaciona las luchas por más cruentas que sean.

El guión, bebe mucho del monstruo de Frankenstein. Clu está obsesionado con reencontrarse con su creador, pero al hacerlo sufre una gran decepción al no hallar en el la omnipotencia que esperaba. A su vez, Kevin su creador, ve con tristeza y desilusión lo fallida de su obra la cual se ha convertido en todo lo contrario que deseaba.

El mensaje final, quizás resulta simple y moralista al dar la victoria al imperfecto espíritu humano sobre la fría lógica del sistema. Sin embargo es una alegoría a nuestra propia realidad, donde lentamente se le da prioridad a lo mecánico sobre lo humano y todo valor es virtual.

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