Aire acondicionado basado en la inteligencia de las termitas

El mercado mundial de aire acondicionado está valorado en 62.000 millones de dólares (46.904 millones de euros), de los que 39.000 millones de dólares proceden de los más de 45 millones de unidades que se instalan en los hogares cada año.

El control de la temperatura es uno de los costes claves en la gestión de un edificio y un importante responsable del cambio climático.

El mayor crecimiento del negocio procede de los países en vías de desarrollo, con China a la cabeza. El sector de los intercambiadores de calor y los condensadores, usados para recuperar parte de la energía perdida, tiene un valor de 2.500 millones de dólares.

El mercado de los filtros de aire, necesarios para limpiar las partículas, el polen y los gérmenes está creciendo, y alcanza ya los 2.000 millones de dólares. Las promotoras inmobiliarias cada vez invierten más en los sistemas de gestión de edificios (BMS por sus siglas en inglés), un programa informático que controla la luz, el agua y el aire en los edificios.

El coste del hardware de control del aire para un edificio de diez plantas podría alcanzar fácilmente entre 3,5 y 5 millones de dólares, mientras que, en el caso del funcionamiento y mantenimiento, éste puede ascender a un 25% de los gastos anuales.

Los edificios son los responsables del 45% de las emisiones de gases de efecto invernadero de Reino Unido. En EEUU, los inmuebles representan el 70% de todo el consumo energético y el 38% de las emisiones de CO2.

La UE publicó un informe en el que revelaba que el 90% de los edificios disponen de equipos inadecuados de control del consumo de energía para calentar y enfriar el agua y el aire, y requieren una revisión completa de los sistemas instalados.

Esto podría derivar en una reducción del consumo de energía en los inmuebles de hasta el 30%. La innovación BengtWarne, el arquitecto sueco, y su equipo estudiaron en la década de 1950 la gestión del aire natural y la humedad en los nidos de termitas de Tanzania y Zimbabwe. Estos nidos recurren a las leyes de la física para regular los flujos de aire, la temperatura y la humedad sin ninguna fuente de energía externa.

Warne concluyó que estas colonias pueden cultivar hongos bajo tierra gracias a un meticuloso diseño del complejo que mantiene la temperatura a 27,2ºC y una humedad del 61%.

Tras un detallado estudio quedó patente que la altura de los montículos, la longitud y anchura de los canales de ventilación, así como la orientación hacia el Sol y la elección de los materiales de construcción, contribuyen a la gestión del aire.

El diseño
El diseño

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